Estaba en la oficina, enviando Reiki a distancia a los distintos proyectos en marcha, cuando sonó el teléfono y oí que Nacho, mi compañero, le contestaba a alguien, que no se podía poner en estos momentos. Con un gesto le señalé que me pasara el teléfono. Era una persona que me ayuda a resolver aspectos técnicos en un proyecto. Colgué y rápidamente volvió a sonar el teléfono, otra persona quería que supiera que no había olvidado los asuntos que estábamos tratando.
Al observar los acontecimientos, Nacho dijo: “Reiki es más barato que el teléfono”
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