martes, 5 de mayo de 2009

MEDITACIÓN (Espino Albar)


Enfrente del local de E.V.A. (Escuela Vacaciones Alpujarra) hay un espino albar en flor, sus ramilletes blancos despiden un delicioso aroma a miel, un verdadero festín para los insectos que a su alrededor revolotean; las avispas y abejas, son las más ruidosas, solo callan cuando chupan y recogen el néctar; otros silenciosos bichitos se dan el banquete también…

Bajo el aura del albar, me siento, me centro en la escucha, en el ruido del reino animal: muy diversos los sonidos, de la tierra y del cielo vienen, entre cantos de los pájaros, ecos, ronroneos y vibraciones… en un presente continuo que me absorbe en su resonancia.

Continúo en este estado, cuando envuelta me encuentro en olores de, dulce sabor a miel, vainilla y chocolate; de donde proviene esta mezcla, que mi boca, agua hace? Está en mí ó en las pequeñas flores blancas? Pero, es que no hay adentro, ni fuera, ni interior o exterior: es una basta amplitud donde no existe la diferencia, es una disolución en la esencia donde, “yo soy” es una vibración que en este preciso instante adquiere conciencia.

Bajo el influjo del espino albar, he vivido experiencias que dejan en mí un poso de mayor entendimiento. Hace años después de la muerte de mi padre, en un retiro, me abrió a la comunicación con las plantas, me señaló el camino fácil y simple de sentarme en silencio y abrirme a la escucha. Después de un rato, en el vacío una conversación se desarrolló y me descubrí, en una charla interior que respondía a las dudas y temores, que sin darme cuenta, se diluían.

A partir de este momento, en silencio, me siento y de la energía de las flores ,nacen pensamientos hermosos, que avivan en mi interior y cooperan en mi ampliación de conocimiento.
Reflexión de 1 de mayo de 2009.

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